lunes, 23 de julio de 2012

Regreso a mi ciudad


Dicen que la ciudad está bonita, que ahora mira al rio, que el paisaje ha cambiado.

Yo nací aquí, crecí en esta ciudad, me hice adulta, estudié…. y tuve luego que emigrar, porque el trabajo escaseaba. Ahora, llevo 25 años viviendo en España, y vuelvo a mi ciudad para rencontrarme con su paisaje, que sí, efectivamente, cuánto ha cambiado! Con sus gentes, con sus olores y sus colores. Y encuentro que sus gentes ya no son tan sonrientes, que cuando camino por la calle  percibo un aire defensivo en las personas, que los que van en un coche avasallan a los peatones, que cuando pasa una moto hay que tener cuidado, que la cartera…no hay que llevarla muy a la vista, que no hay que fiarse de quien camina a tu lado.…

Vine a mi ciudad a recorrerla y preparar un viaje con amigos extranjeros para el año próximo, quería que la conozcan, ayudarles a descubrir sus encantos, que por cierto, los tiene y no son pocos.

Pero, a los cuatro días de estar aquí, me reventaron la ventanilla del coche en que circulaba, me despojaron de todas mis pertenencias, mi documentación argentina y española, mi pasaporte…todo! Absolutamente todo! Entonces, me dijeron, “-Y…bueno, podría haber sido peor, te podrían haber matado-“.

Lo siento, discrepo  con todas esas versiones. Todo puede ser peor…y puede ser mejor! Si nos miramos en el espejo de lo que puede ser peor, vamos camino a la resignación y la decadencia. Si miramos el espejo de lo mejor, vamos camino a progresar, a ser mejores…

De qué sirve un paisaje bonito, si sus gentes y quienes lo visitan, deben caminar con la cabeza gacha,  con elementos de defensa personal listos para ser usados, porque siempre hay que estar preparado para un ataque, una agresión física o un daño material? De qué sirve un paisaje bonito, si tus sentidos tiene que estar puestos en la atención al entorno inmediato para prevenir que no te hagan daño?

Cómo explico a mis amigos extranjeros que aquí no se puede venir, porque sus vidas pueden correr peligro…..no ya en los suburbios, sino en cualquier calle del casco céntrico de la ciudad?  De qué sirve un Casino espectacular, aparte del enriquecimiento de quienes lo patrocinan, si no es para generar más miserias, morales, culturales y económicas?

Dicen que la ciudad está bonita…No, lo siento. La ciudad está triste, porque sus habitantes viven esclavos de una inseguridad escalofriante. Veo rejas y rejas y más rejas…en cada tienda, en cada pequeño kiosco, en cada casa, en los primeros pisos de los edificios, en casas que parecen cárceles urbanas, de las que entrar y salir es una aventura cotidiana.

La ciudad está triste, porque veo niños en las calles que son carne de cañón para las mafias que con ellos trafican.

La ciudad está triste, porque la miseria aflora en cada esquina y este país que fue bandera por su cultura y su intelectualidad, que dio personajes tan emblemáticos como un Borges, un Cortázar, Quino o un Fontanarrosa entre tantos otros cuya lista es demasiado larga, hoy se ha convertido en un país de cultura futbolera, de gente joven con un vocabulario empobrecido y vasto, donde todos saben donde hay más robos o asaltos, pero pocos pueden responder cuando les preguntan sobre historia o geografía o literatura. Y, todo ello, en medio de un montón de gente buena, noble, generosa, solidaria, cariñosa. Gente que hace de la amistad un culto y de la generosidad el pan de cada día. Esa es la gente que está bonita, esa es la gente a la que quiero cada día más, a la que le rindo mi más sincero y noble homenaje y admiración. A todos los que en medio de tanta podredumbre y miseria, siguen luchando cada día, con más resignación que ilusión. Gente de mano abierta, corazón ancho y bolsillo exprimido. Esa es la gente que quisiera que conozcan esos amigos que ya no vendrán a hacer turismo, porque el contexto social, económico y político de este país, no les abre las puertas. Este país, estuvo y está en manos de personajes que no representan a su pueblo, al contrario, lo esquilman; pero un país es más que sus políticos, es la suma de todas las personas que lo sufren, lo padecen y a pesar de todo, enarbolan su bandera junto con una esperanza inacabable de un futuro mejor que nunca llega.

marysa


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